Buen lugar pero muy caro. Excelente ambiente, linda vista y buena comida. Porciones mínimas. El servicio es bueno pero demasiado énfasis en vender bebidas. Nos preguntaron SEIS VECES si queríamos: "agua embotellada con gas o sin gas" CUATRO VECES si queríamos un coctel (CARISIMOS) y hasta una vez si queríamos sake. DESAGRADABLE. Parecen mendigos. Como si la comida es barata quieren vender alcohol a precios verdaderamente EXAGERADOS y no te dejan disfrutar la comida. El último plato (un rollito) demoró 20 minutos. La mesera se disculpó por la exagerada demora pero no ofreció nada (ni un postrecito).