Me gustó mucho el ambiente, la comida está buena. Sin embargo cae en el trend de los coffee shops que ofrecen un menú parecido y bastante subido de precio (y aún no logro justificar un derretido, solo en $13 cuando por $2 más comes una burger con papitas). El taiwanese fried chicken no sabía para nada a las especias del pollo taiwanés, pero estaba bien. Las papas con limón y parmesano me gustaron mucho.