Quisimos celebrar el día del padre en un restaurante diferente, la verdad es que primera y última vez que vamos a este lugar. Pedimos para compartir una sangría que sabía a jugo de toronja y para nada a sangría. De entradas pedimos un ceviche callejero que estaba bastante normal, el tartar estaba desabrido la faltaba sal y Limón, el pulpo no decía nada wow. Para los plato fuertes pedimos un arroz con pato, una entraña y un lomo saltado. La salsa del lomo saltado estaba como muy reducida y estaba extremadamente salado, el plato viene con un arroz que sabía ahumado y dudo que esa sea la receta. La atención por parte del personal bastante deficiente la verdad. No nos preguntaron si deseábamos algo más pra tomar, tuvimos que pedir el agua porque no la sirvieron por iniciativa propia ni nos preguntaron, para estar prácticamente vacío el restaurante los platos tomaron su tiempo en salir y nisiquiera salieron todos juntos. En fin, no fue una experiencia memorable (buena), no lo recomiendo y seguramente no volvería.