Está cafetería tiene un ambiente muy agradable, ya sea para ir solo, o acompañado por una amistad o en familia, muy buena atención y la calidad de sus pasteles, se refleja en la textura y sabor de su masa y buttercream que es en efecto, a mi parecer su ingrediente consentido ( comentario apto solo para los amantes del azúcar), por otra parte encuentras una sección de baklava que tienen gran mérito, y si gustas más el hojaldre, definitivamente este sería el ideal. Tienen gran variedad de pasteles y rellenos, el selva negra, que nunca fue uno de mis favoritos, está pastelería me hace pedirlo, el clásico de vainilla y dulce de leche, un clásico que es de mis favoritos, y el de Karamel, es aún mi favorito. Luego hay otros postres y sabores igualmente deliciosos y unas empanadas buenísimas.