Como panadería, es un buen local; como restaurante... no tanto. Para aquel que no ha ido a este lugar desde hace muchos años, notará inmediatamente la diferencia de antes a ahora. En su intento de ser restaurante (más bien una cafetería/tienda/panadería) ofrecen emparedados, dulces, panes, etc. Yo probé un emparedado de pierna con queso, que estaba bueno, pero me pareció caro para lo que fue. Un café con leche que estuvo también bueno y nada más. Servicio casi casi que self service (salvo por los emparedados que atiende un señor muy amable, y lo cordial de las muchachas de los panes) y el ambiente es nulo. Recomendable como panadería; como restaurante no.