Recuerdo que la primera vez que fui hace un poco más de cuatro años, era fácil deducir que la carne era fresca y con perfecto timing en la brasa. En mi visita hace un par de noches, encontré diferencias abismales: Pocos cortes de carne estaban bien preparados y oportunamente servidos, los demás estaban excesivamente cocidos, pues no se podían degustar sus jugos.