Aquellos esperando probar un auténtico sabor asiático (el menú cubre platos tradicionales de varios países asiáticos, como China, Malasia, Vietnam, Thailand) quedarán decepcionados. La comida, aunque no mala, no va de acuerdo al precio que pagas. Ingredientes de calidad regular, no sorprenden el paladar. Es como ir a un Don Lee esperando comer auténtica comida china. Simplemente pierde la fidelidad de la cocina asiática. Esto no necesariamente es malo. La comida tiene un sabor peculiar y es una mezcla de sabores orientales con occidentales. Para los que les gusta eso. El ambiente está de otro mundo y una atención aceptable.