Es un restaurante muy popular entre la gente chic de Panamá y una magnífica alternativa para llevar a extranjeros a degustar comida "fusión" panameña. En esta ocasión fuimos 4 personas, que comimos casi arrodillados por lo delicioso de lo que pedimos. Compartimos unas entradas, taquitos de cochinita pibil y unas tortillas de maíz con puerco arriba. Tres de nosotros pedimos el berrugate, que es un pescado que poco se ve en los restaurantes y vino a la plancha con paprika, insuperable. De postre compartimos uno de chocolate, que tiene varias variedades, y estuvo excelente. Tomamos vinos blanco. Una gran experiencia.