Debo confesar con mucha pena que me tomo casi dos años visitar este lugar, aunque siempre me llamo la atención no fue si no hasta el pasado fin de semana que me animé a ir atendiendo la invitación de un gran amigo cercano al lugar. El primer detalle fue el tema del estacionamiento, no lo sabia, pero ahora lo se, y es que tienen muchos puestos en el sotano del edificio y cuentan con vallet parking para nuestra comodidad. Fuimos recibidos con una sonrisa y con la invitación a probar un perfecto Aperol Spritz, magistralmente ejecutado, cabe destacar que nunca lo habia tomado con aceitunas verdes de decoración pero a nivel de sabor se combinaron muy bien. Luego el gran chef Rino (grande en tamaño y corazón) nos deleito con una de las mejores pizzas que he comido en Panama, masa perfecta, ingredientes frescos, sin mayor pretensión que la simpleza de que los ingredientes hagan su trabajo, rugula, tomates cherrys, y prosciutto. De segundo probamos los fetuccinis con parmesano y trufas, hermosamente presentado, delicados en sabor y con el balance y uso exacto de la trufa que puede ser un ingrediente complejo de usar. Cerramos con dos tiramisu, el clasico y de nutella, junto con un buen café. Creo que le trabajo de estos jóvenes empresarios italianos es muy bueno, tos los detalles dentro de este restaurante están hechos con mucho amor y cariños desde el corazón con la pasión propia de los italianos. Este lugar es desde ya uno de mis favoritos para disfrutar la autentica comida italiana en panamá.