Un restaurante familiar, pequeño, cuenta con poco extractor de aire (por lo general sales oliendo a comida y humo). El personal es atento y sonrientes. Platos deliciosos, con productos de buena calidad, algo elevado de precio (aunque por lo general la comida korena no es barata) pero se come rico por lo tanto lo vale. Recomiendo el bbq de chadolbagui, bibimbap y la sopa galbitang.