Luego de muchas fotos en su cuenta de instagram que me hacían agua la boca, decidí ir a Miranda. Lo primero que me sorprendió es lo pequeño del lugar, corrí con suerte y al llegar me senté, después las personas que fueron llegando debieron esperar. La atención fue de media a mala por lo siguiente, la joven que nos atendió no estaba familiarizada con el menú, no podía explicarnos las dudas sobre los platos, aunque la comida llego con velocidad, el problema fue la cuenta que tardo mas que la comida y tenia un error nos cobraron doble los postres. Ahora lo importante, la comida es buena, las hamburguesas tienen buen sabor y el pan es esponjoso y de buena textura, los dulces son muy buenos el lava cake hay que pedirlo para compartir, es mucha azúcar para un solo ser humano. La verdad si creo que volveré